Las causas y las consecuencias de los trastornos testiculares son numerosas y en ocasiones es difícil definirlas. La primera etapa de la orientación diagnóstica es, como suele ser habitual, la exploración física adecuada. A continuación, deben elegirse de forma juiciosa las pruebas complementarias, empezando por las más sencillas, con el fin de confirmar o descartar el diagnóstico planteado. No obstante, siempre debe tenerse en cuenta que, en algunos casos agudos, las pruebas complementarias no son muy útiles y que la sospecha clínica de torsión del cordón espermático obliga a realizar una exploración quirúrgica urgente.
Palabras Clave : Testículo