Resumen

La importancia de la linfadenectomía pélvica en el cáncer localizado de la próstata es controvertida. Aun así, esta linfadenectomía proporciona datos útiles con respecto al pronóstico de la enfermedad (cantidad de ganglios linfáticos positivos, volumen de la masa tumoral, invasión extracapsular de los ganglios afectados), datos que hasta el presente no se podían conseguir por otro método. No obstante, persiste el desacuerdo respecto a los pacientes que deben tratarse con linfadenectomía pélvica y a la extensión que ésta debería tener. Para indicar el vaciamiento ganglionar u omitirlo, muchos cirujanos se basan en nomogramas, según los cuales los pacientes con valores de antígeno prostático específico (PSA) inferiores a 10 ng/ml y una escala de Gleason inferior a 7 tienen un riesgo muy bajo de desarrollar metástasis ganglionares. Precisamente por esta razón persiste la duda respecto al beneficio de la linfadenectomía pélvica [1]. Por otra parte, los nomogramas podrían ser imprecisos, pues la mayoría de ellos depende de los resultados de una linfadenectomía estándar (vena ilíaca externa y fosa obturatriz). Además, puede existir un beneficio terapéutico potencial del vaciamiento ampliado de ganglios linfáticos aunque no haya todavía pruebas suficientes, y esto se debe en parte al curso benigno de la enfermedad. Por el contrario, en otras enfermedades tumorales (cáncer gástrico, mamario, colorrectal, vesical), la supervivencia y la estadificación dependen de la cantidad de ganglios extirpados y, en consecuencia, de la extensión de la linfadenectomía.


Palabras Clave : Linfadenectomía, Cáncer de próstata, Estadificación, Escala de Gleason, Vaciamiento ganglionar


Esquema


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