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Tratamiento de las eventraciones de la pared abdominal

[40-165]
J.-P. Lechaux 
D. Lechaux
J.-P. Chevrel
Clinique Geoffroy Saint-Hilaire, 59, rue Geoffroy Saint-Hilaire, 75005 Paris France

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Artículo archivado , publicado en el tratado Técnicas quirúrgicas - Aparato digestivo
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Resumen

Las eventraciones son soluciones de continuidad de la pared anterolateral del abdomen. Se producen en el 13-20% de las laparotomías y tienen un considerable impacto económico, con una alta incidencia de recidivas. La cirugía de invasión mínima ha hecho que desaparezca el riesgo de eventraciones voluminosas, pero puede provocar la aparición de aquéllas de tamaño limitado por el orificio del trocar. En las laparotomías, la reconstitución anatómica de la línea blanca por sutura y/o autoplastia aponeurótica expone a la recidiva. Hoy en día, la parietoplastia sin tensión, con prótesis no reabsorbible, tiende a convertirse en el método de referencia para todas las eventraciones, independientemente de su tamaño. El índice de recidiva es inferior al 10%. Los biomateriales sintéticos no reabsorbibles son los más empleados. Las prótesis macroporosas (polipropileno, poliéster) poseen un alto poder adhesiógeno que impide su uso en contacto con el intestino, a diferencia de las prótesis microporosas (politetrafluoroetileno expandido [e PTFE]). Existen nuevos biomateriales compuestos con superficie visceral no adhesiógena para uso intraperitoneal. El sitio de implantación de las prótesis puede ser intraperitoneal, preperitoneal, retromuscular prefascial o premúsculo-prefascial. En las eventraciones ilíacas o subcostales, también resulta imprescindible colocar un refuerzo protésico, así como cuando una laparotomía por oclusión o por afección visceral en un paciente portador de una eventración obliga a reparar ésta sincrónicamente. En un contexto séptico, no se contraindica el uso de una prótesis no reabsorbible en caso de abertura intestinal. En cambio, en la cirugía contaminada sólo puede emplearse una prótesis reabsorbible. La complicación más frecuente es el seroma, que suele evolucionar favorablemente de forma espontánea. Según su origen, la infección de las prótesis difiere en cuanto a gravedad, tratamiento y evolución. Cuando una eventración recidiva, jamás debe emplearse de nuevo la técnica ya utilizada, y es imprescindible reforzar la pared. El tratamiento laparoscópico consiste en una parietoplastia por prótesis compuesta intraperitoneal que obtura el defecto, sin reconstrucción anatómica de la pared ni resección del saco. La fijación de la prótesis se realiza con suturas de anclaje no reabsorbibles y/o grapado automático. La técnica laparoscópica disminuye la morbilidad y la duración de la hospitalización, con una incidencia de recidivas igual o inferior a la de la laparotomía. Sus inconvenientes son los derivados de una mayor duración operatoria, de las frecuentes dificultades de la adhesiotomía, que expone a heridas intestinales, y de la persistencia de la deformación cutánea. Sólo puede utilizarse en las eventraciones poco voluminosas con contenido reducible.



"Palabras clave" : Eventración, Tratamiento quirúrgico, Biomateriales, Laparoscopia

Esquema



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