Las infecciones necrosantes de los tejidos blandos agrupan numerosas entidades clínicas. La mayor parte de ellas son polimicrobianas, por aerobios y anaerobios. La citotoxicidad bacteriana y la posible acción de las toxinas de las bacterias provocan la necrosis de los tejidos y, en ocasiones, un cuadro de shock séptico y de insuficiencia multiorgánica. El diagnóstico es sobre todo clínico. La exploración quirúrgica es un elemento fundamental, tanto diagnóstico como terapéutico, y debe enmarcarse en un contexto de medidas sintomáticas adecuadas. A pesar de los progresos terapéuticos, el pronóstico vital y funcional sigue siendo decepcionante.