Patología de la arteria y la vena renales - 02/03/26
, J. Die Loucou b, O. Chevallier c, d, E. Steinmetz b : Professeur des Universités, L. Cormier a : Professeur des UniversitésResumen |
Existen muchas anomalías de las arterias y venas renales, de causas diversas, y algunas de ellas pasan desapercibidas. Sus síntomas inespecíficos y su baja prevalencia pueden provocar retrasos en el diagnóstico y el tratamiento. La principal prueba diagnóstica es la angio-TC, pero la ecografía Doppler sigue desempeñando un papel importante en el cribado, gracias a su seguridad. La angiografía permite realizar un diagnóstico definitivo y el tratamiento. La estenosis de la arteria renal es la principal causa de hipertensión secundaria. El cribado se basa en la ecografía y el diagnóstico se confirma mediante angio-TC. La displasia fibromuscular, menos frecuente que la aterosclerosis, es una causa importante en mujeres jóvenes y predispone a aneurismas y disecciones. La angioplastia transluminal percutánea, con o sin endoprótesis, es el tratamiento de elección para estenosis, disecciones y oclusiones arteriales. Los aneurismas de la arteria renal, que son asintomáticos y se descubren por casualidad, pueden provocar complicaciones graves si se rompen. Su tratamiento se basa en la cirugía abierta para los pacientes en buen estado general, o en técnicas endovasculares como la embolización o la exclusión mediante endoprótesis cubierta. Los seudoaneurismas y las fístulas arteriovenosas, generalmente de origen iatrogénico o postraumático, a diferencia de las malformaciones arteriovenosas (a menudo congénitas), se tratan por vía percutánea con agentes embolizantes mecánicos o líquidos. El síndrome del cascanueces, resultante de la compresión de la vena renal izquierda, debe sospecharse si los síntomas se agravan con el ortostatismo. Las afecciones raras de la vena renal incluyen la trombosis (por coágulos de sangre o tumoral), a menudo ligada al carcinoma renal, así como los tumores primarios o secundarios. Los avances en las técnicas endovasculares han permitido reducir la morbilidad en pacientes a menudo frágiles. Sin embargo, la cirugía abierta sigue siendo esencial en casos complejos o cuando ha fracasado el tratamiento percutáneo, utilizando diversas técnicas para evitar la pérdida nefrónica por isquemia o exéresis.
El texto completo de este artículo está disponible en PDF.Palabras clave : Arteria renal, Vena renal, Procedimientos endovasculares, Procedimientos de cirugía vascular, Diagnóstico por imagen, Estenosis de la arteria renal, Síndrome del cascanueces
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