Gota - 13/02/26
: Professeur émérite, G. Coiffier b : Praticien hospitalier, F. Robin a, c, d : Maître de conférences des Universités, praticien hospitalierResumen |
La gota es una enfermedad metabólica crónica y la artritis crónica más frecuente en hombres mayores de 40 años, especialmente en aquellos con comorbilidades subyacentes como obesidad, enfermedad arterial coronaria, hipertensión, diabetes de tipo 2 y síndrome metabólico, debido a la presencia crónica de hiperuricemia, que provoca depósitos de urato monosódico en los tejidos responsables de artropatía (ataques de gota, artropatía crónica), tofos y nefropatía y/o litiasis. El diagnóstico se confirma por la presencia de microcristales de urato en el líquido sinovial y los tejidos, y su detección mediante ecografía y tomografía computarizada de doble energía. La prevalencia de la gota está aumentando en todo el mundo y afecta al 1-4% de los adultos en los países desarrollados. Cada vez se reconoce más que la gota es una enfermedad grave, que provoca discapacidad, dificultades en el trabajo y un impacto en la calidad de vida. La hiperuricemia no es suficiente para desarrollar gota; esto sugiere factores moleculares y elementos inflamatorios adicionales que pueden determinarse al nivel molecular y genético (componente autoinflamatorio de la gota). La gota primaria está relacionada con un polimorfismo genético en los transportadores renales de urato (que reduce la eliminación renal de urato) y con cambios en la dieta. El tratamiento de la gota ha cambiado mucho en los últimos 5 años. En general, el único cambio que tendrá mayor repercusión en el tratamiento de la gota es una mayor adopción de las recomendaciones de las sociedades científicas; las estrategias innovadoras, como las intervenciones dirigidas por personal de enfermería basadas en estas recomendaciones, han demostrado su éxito terapéutico en los enfermos de gota. Un "tratamiento con objetivos" (objetivo de uricemia de 50 mg/l/300 μ mol/l) es esencial para el tratamiento eficaz de la gota, ya que la reducción de la uricemia a largo plazo permitirá la disolución de los cristales y, en última instancia, la desaparición de los ataques de gota. Aunque existen tratamientos eficaces para la gota aguda y crónica, el uso de tratamientos hipouricemiantes sigue siendo subóptimo y el cumplimiento del tratamiento por parte de los pacientes es escaso. El tratamiento a largo plazo requiere una educación completa del paciente, el control de los factores de riesgo modificables y un tratamiento hipouricemiante que permita alcanzar el objetivo de uricemia (50 mg/l/300 μ mol/l).
Le texte complet de cet article est disponible en PDF.Palabras clave : Gota, Hiperuricemia, Metabolismo del ácido úrico, Epidemiología, Factores de riesgo, Comorbilidades, Factores dietéticos, Manifestaciones clínicas, Diagnóstico por imagen, Tratamiento, Tratamiento antiinflamatorio e hipouricemiante
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